Alimentos transgénicos” es como usualmente se les llama a “aquellos alimentos que han sido modificados genéticamente, silenciando (=eliminando) o añadiendo genes, bien de la misma especie o de otras distintas”, según define Food and Agricultura Organization (FAO). Formalmente deben ser llamados Organismos Modificados GenéticamenteOMG. Y desde 1997, Según el Reglamento (CE) Nº 258/97 del Parlamento Europeo y del Consejo de 27 de Enero de 1997, los alimentos transgénicos también pueden ser denominados: Nuevos Alimentos.

Esta término se asocia prácticamente a aquellos alimentos transgénicos obtenidos a través de la Ingeniería Genética. Sin embargo, a pesar de lo que muchos ignoran, la modificación genética de plantas y animales o más en general de organismos vivos, es un proceso que ha ocurrido siempre por selección natural, habiendo mejora genética o por selección artificial empezando por el hombre primitivo de manera consciente o inconsciente, cuando ya seleccionaba las semillas de aquellas plantas que cumplían con las expectativas deseadas.

El origen del miedo existente entre los consumidores ante los OMG, transmitido por campañas de marketing u otras fuentes de información, puede deberse a los toques de atención que la propia comunidad de científicos dió ante las nuevas técnicas de mejora genética, viendo en ellas una herramienta muy útil pero también potente y peligrosa.

El problema fundamental que podía derivar del uso de las nuevas técnicas en el campo de la genética, es decir, las técnicas de ADN recombinante, era la aparición de bacterias transgénicas, peligrosas para el hombre, por su uso en trabajos de investigación del Cáncer. Se hablaba del temor de que bajo circunstancias impredecibles, dichas bacterias se desarrollaran fuera del laboratorio llegando a instalarse en el hombre, ya que la bacteria utilizada para estos estudios es Escherichia Coli, bacteria humana intestinal.

Sin embargo, para que ocurra la temible hipótesis como consecuencia de las prácticas de Ingeniería Genética, debe darse una curiosa sucesión de casualidades: escape de la bacteria del laboratorio por cualquier medio, entrada en el intestino, adaptación de la bacteria al medio, lisis o rotura de la bacteria, paso del fragmento de ADN transgénico intacto a la sangre a través de la absorción en el intestino, transporte del mismo por sangre sin ser destruido por nuestras defensas, incorporación del fragmento intacto a un cromosoma celular, para lo que previamente ha tenido que pasar al núcleo atravesando la pared celular, el citoplasma, sin ser destruído por las enzimas celulares -de restricción- y la membrana nuclear y por último, debe darse la expresión correcta de la información genética del fragmento intacto de ADN transgénico.

El conjunto de sucesos, aquí descritos, se conoce en Estadística como “Suceso de probabilidad nula“, es decir, la probabilidad de ocurrencia es prácticamente nula, pero aún así no puede decirse que NO ocurra. A esto debe unirse que las cepas de bacterias utilizadas en laboratorio difieren de las existentes en el intestino humano y tienen dificultad para adaptarse a otros medios, ya que están modificadas geneticamente con el objetivo de ser material fácil para trabajar.

Los científicos siempre se referían a la hipotética casualidad de que una persona ingiera material transgénico, dando por hecho que es seguro para el hombre, otras relaciones con material transgénico, como por ejemplo, el uso de ropa de algodón modificado geneticamente, para ser más resistente a plagas atacantes. Así, es exactamente esta mentalidad, la que se observa en los consumidores actuales.

Otro asunto alarmante que ha surgido de la polémica de los alimentos transgénicos es la posible aparición de resistencia a antibióticos en humanos, por incorporación, al ADN humano, de genes resistentes a antibióticos provenientes de bacterias, suceso que como se ha descrito anteriormente es de probabilidad nula.

Respecto a este supuesto, hay que decir que desde poco después de que se extendiera el uso de antibióticos, se sabe que aspiramos e ingerimos gran cantidad de bacterias (del aire, bebidas, alimentos,…) que en un gran porcentaje son naturalmente resistentes a antibióticos, como ocurre con gran parte de las existentes en nuestros intestinos como consecuencia de la selección natural. Así, a pesar de la coexistencia del hombre con estas bacterias, no se han observado los acontecimientos nefastos que tanto se le atribuye a los alimentos transgénicos.

Podemos seguir pensando, y caer en la cuenta de que las bacterias de genes resistentes a antibióticos, producto del uso de la Ingeniería Genética pueden llegar a ser más agresivas y fuertes que las existentes en la naturaleza, sin embargo, ya el uso indiscriminado de antibióticos por parte del hombre, ha favorecido nuevas mutaciones de cepas, resultando mucho más peligrosas, y aún así, seguimos sin ver casos de resistencia a antibióticos.

Por tanto, ¿Son peligrosos los alimentos transgénicos?: Digamos que el ambiente que nos rodea y las condiciones en las que existimos, nos hacen ser más resistentes de lo que podemos imaginar; Los alimentos transgénicos no son una amenaza para el Ser Humano.

La Ingeniería Alimentaria, sola o unida a otras disciplinas como en este caso, la Ingeniería Genética, es uno de los sectores que hace mayor uso de las nuevas tecnologías buscando con ello, herramientas que nos hagan conseguir alimentos cada vez mejores y más saludables.

Hacemos bien al prever posibles peligros a los que el Hombre puede ser vulnerable, pero también debemos estar atentos a los beneficios que los nuevos avances pueden proporcionarnos. Para ello es muy importante conocer pros y contras, utilizando buenas fuentes de información. Anotemos aquí, que las campañas publicitarias son otra historia, pudiendo muchas veces manipular dicha información, omitiendo simplemente aquella que no interesa.

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Acerca de Mª Paz Sánchez

¿Quién no quiere saber lo que come?

Un comentario »

  1. Definitivamente, la modificación genética de plantas y su ingesta, tal y como se concibe actualmente, no supone absolutamente ningún peligro para la salud humana. Ni siquiera, como se explica en este blog, en el caso de que se escaparan bacterias transgénicas, que habitualmente se usan durante el proceso de modificación genética de las plantas. Y es que los genes que se introducen en el genoma de las bacterias y las plantas no les confieren ninguna propiedad patógena, es decir, no son ni más ni menos peligrosas que las especies sin modificar, sino que presentan un gen adicional destinado a que la planta receptora presente alguna ventaja agronómica.
    Un saludo y enhorabuena por el blog.

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